“A los taxistas no nos hace falta un algoritmo para saber dónde están los clientes”
Desde La Gaceta del Taxi queremos poner en valor a aquellos profesionales del sector que, además de desempeñar su labor al volante, contribuyen activamente a la difusión de la actualidad del colectivo. Son taxistas que dedican parte de su tiempo a informar, opinar y generar contenido, ayudando a construir una visión propia desde dentro del sector.
Es el caso de Pablo Radío Romay, que lleva años impulsando su propio podcast y participando en distintos formatos de comunicación. Su trayectoria incluye una etapa menos afortunada tras hacerse cargo de un programa de radio, pero también una evolución constante marcada por la constancia, la adaptación y la pasión por contar lo que ocurre en el mundo del taxi.
Gaceta del Taxi.- ¿Cuándo empezaste este trabajo de divulgación y creación de contenido relacionado con el mundo del taxi?
Pablo Radío.- Llevo ocho años creando contenido. Solo hice una pausa de año y medio porque la paternidad me obligó a estar aún más cerca de mi familia. Ese parón también me sirvió para reflexionar, pero siempre con ganas de volver y manteniéndome activo en redes sociales, algo que nunca he abandonado. Empecé con un podcast muy sencillo, sin micrófono, únicamente con el ordenador, y poco a poco he ido mejorando y avanzando. Después tuve una etapa en la radio y, más tarde, en LH Magazine -el estudio donde se realizó esta entrevista-, una radio online. Tras la pandemia continué haciendo podcast y radio, asumí la dirección de Horas de Taxi hasta llegar a donde estoy ahora. Me gusta, me motiva y lo entiendo como una evolución. Para vosotros es trabajo, pero para mí es un hobby que disfruto y hago con todo el cariño del mundo.
G.T.- ¿Qué es lo que más le apasiona de este hobby de divulgación de información del del taxi?
P.R.- Me gusta es que haya compañeros que me escuchen, que la repercusión en redes sociales vaya creciendo. También que la gente te reconozca, ya sea el público o los propios compañeros en una parada. Pero, sobre todo, me motiva que cuando surge un problema que afecta al sector, el taxista pueda tener una versión contada por otros taxistas.
G.T.- Siempre se ha dicho que el taxi es un sector muy de parada, de hablar en la parada. ¿Cree que el formato podcast que realiza es una evolución de ese intercambio?
P.R.- Ha cambiado mucho ese intercambio de información entre compañeros. En mi caso, por ejemplo, al principio hacía los podcasts con compañeros, pero ahora apenas tenemos tiempo para venir al estudio. Intento dividir los contenidos en bloques y reducir su duración. Aun así, cuando hay temas realmente interesantes, el taxista los escucha. Todo depende de lo que aportes.
G.T.- ¿Cómo afronta, por ejemplo, hechos relevantes para el taxi a nivel asociativo como unas elecciones?
P.R.- Después de tantos años, e incluso habiendo estado implicado, me da un poco igual. Tengo mi opinión personal, pero lo que busco es que vengan los candidatos y puedan expresar sus programas e intenciones sin filtros. Que sea un espacio más donde puedan hablar con libertad. Intento mantener buena relación con todas las asociaciones, no solo de Madrid, sino también con representantes de otros puntos de España. Creo que es importante evitar conflictos innecesarios
El futuro del taxi y su especialización
G.T.- ¿Cómo ha vivido la evolución del taxi en los últimos años, especialmente el salto tecnológico?
P.R.- A nivel tecnológico estamos inmersos en una evolución en la que levantar la mano para pedir un taxi prácticamente está desapareciendo. Hay compañeros que no trabajan con emisoras y comentan que tardan mucho más en recoger pasajeros. No es mi caso, porque trabajo con una emisora y no paso tanto tiempo en paradas. En mi opinión, la evolución pasa por pertenecer a una emisora, porque va a representar una parte fundamental del trabajo.
El precio cerrado también ha cambiado mucho la percepción de los usuarios y ha ayudado a competir con las multinacionales. La evolución pasa por adaptarse, estar en una emisora y dentro de plataformas del taxi que irán evolucionando y especializándose. El taxista también debe especializarse: hoy ya hay taxistas especializados en usuarios ejecutivos, en personas con movilidad reducida, en zonas concretas como Atocha con conocimiento de horarios de trenes, o en lugares como el Zoo o el Parque Warner, sabiendo cuándo hay demanda. A los taxistas no nos hace falta un algoritmo para saber dónde están los clientes: conocemos los horarios de cierre en zonas como Huertas o Tribunal y sabemos identificar la demanda. Eso es ser taxista, sin necesidad de algoritmos.
G.T.- Esa especialización sí parece una evolución respecto a años anteriores.
P.R.- Sí, y vendrán muchas más cosas. Ahora estamos en pleno proceso de cambio y en el futuro tendremos que afrontar la llegada de los robotaxis. Los taxistas son conscientes de que eso llegará. No es lo mismo que cuando aparecieron las plataformas, donde todo se mezcló y quizá se podría haber gestionado de otra manera. Aun así, el taxi evolucionará y seguirá presente. Soy una persona que observa lo que ocurre en otros países y veo que, salvo en casos de liberalización radical, donde el mayor perjudicado ha sido el cliente, el modelo del taxi se mantiene. En países como Suecia, por ejemplo, desregularon en 2018 y tres años después tuvieron que volver a regular por el perjuicio generado a los usuarios.
G.T.- Quizá ahí está una de las claves que debe poner en valor el taxi: que cuando se moviliza no solo lo hace por su futuro, sino también por la defensa de un servicio público.
P.R.- Sí, pero el problema es que el lobby de las grandes plataformas se encarga de desmontar ese mensaje. Ellos pueden ofrecer precios bajos porque tienen una estructura que se lo permite y márgenes muy amplios. No poseen flota propia, pueden sostenerse con inyecciones de capital, y utilizan el espacio público generando desgaste. Mientras tanto, no valoramos lo suficiente servicios esenciales que se sostienen con nuestros impuestos, como la sanidad, o las pensiones, que en un futuro o ya en el presente generan gran incertidumbre. Ese es uno de los riesgos de la era digital en la que vivimos. El taxista debe implicarse y divulgar la importancia del Estado del bienestar.
G.T.- En esa necesidad del taxista de reivindicar su papel en el sistema público, ¿qué papel juegan las asociaciones?
P.R.- El taxista debe ser consciente de que, hoy por hoy, las asociaciones son lo único que nos sostiene en esa lucha. No basta con decir que son un “chiringuito” o criticar los sueldos de sus directivos. Detrás hay un trabajo enorme y muchas personas que dedican gran parte de su vida a defender a sus compañeros.
El futuro de las asociaciones lo veo complicado porque las nuevas generaciones no les dan el valor que merecen. Y es importante que entiendan que son un pilar fundamental, no solo a nivel profesional, sino también personal. En mi caso, por ejemplo, soy víctima de una suplantación de licencia desde hace más de un año. El Ayuntamiento es consciente de que hay alguien utilizando mi licencia de forma fraudulenta. Mi asociación, la Asociación Gremial, me ha ayudado en todo este proceso: me ha orientado, ha acudido a las instituciones y me ha asesorado constantemente. Sin ese respaldo, no sabría ni por dónde empezar.
Por eso insisto en que las asociaciones son esenciales. Están surgiendo nuevos actores y dinámicas en el sector, y su labor también debe centrarse en trasladar la importancia del asociacionismo a todos los niveles. Son, en definitiva, un seguro para el taxista. Las plataformas probablemente seguirán creciendo, pero el sector está resistiendo y luchando con solidez./TAMBIÉN ES NOTICIA


