¿Dónde están las cámaras del carril bus-taxi en Madrid? Multas a VTC y choque político

Varios meses después del anuncio, la pregunta es: ¿dónde están las cámaras del carril bus-taxi en Madrid? En la última comisión municipal de movilidad, Más Madrid cargó contra el Ayuntamiento por la falta de medidas y por las pocas multas a VTC que, aseguran, se están tramitando. Y el cruce de acusaciones (con nombres propios sobre la mesa) terminó convirtiendo un asunto de tráfico en un choque político de alto voltaje.

La escena es fácil de imaginar si conduces por Madrid: un taxi buscando avanzar, y varios coches “colándose” por el carril reservado como si fuera una invitación abierta. Eso, precisamente, es lo que el Ayuntamiento prometió atajar con cámaras de vigilancia en el carril bus-taxi.

Según el delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, el Ayuntamiento de Madrid ha analizado la viabilidad jurídica de instalar cámaras con Inteligencia Artificial en la luna delantera de algunos autobuses de la EMT para controlar el uso del carril bus-taxi. Y así lo trasladó en la comisión del área, donde recordó que el Consistorio ha lanzado un proyecto piloto anunciado la pasada primavera y que, aseguró, ya se ha puesto en marcha.

Sin embargo, según denunció Más Madrid en la Comisión de Movilidad, a febrero de 2026 la situación es de “cero cámaras” instaladas, en palabras de la concejala de Más Madrid, Esther Gómez. 

En el acalorado debate que acompañó a la cuestión del carril bus-taxi, también se mencionaron respuestas internas a peticiones de información (dirigidas a EMT) donde, según la oposición, se reconocía que no se había avanzado. Y si no hay control, el carril reservado pierde sentido y el transporte público paga la factura en forma de retrasos.

Por qué el carril bus-taxi se ha convertido en un punto caliente

El carril bus-taxi no es un “capricho” de movilidad. Es una herramienta para que el autobús y el taxi sean competitivos frente al coche privado, y para que el taxi pueda trabajar sin quedar atrapado en la misma congestión que todos. Cuando se invade de forma sistemática, se castiga al usuario.

Y aquí aparece un factor que enciende el debate: una parte significativa de los vehículos infractores serían VTC. No es un matiz menor cuando el problema se percibe como repetido y con poca sanción. 

Además, otros municipios, como Barcelona y Sevilla, ya han recurrido a cámaras o controles similares. Así que la pregunta cae por su propio peso: ¿por qué en Madrid no llegan?

426 sanciones frente a miles de avisos

Uno de los números que más se repitió en la discusión fue este: 426 multas tramitadas frente a más de 18.000 denuncias presentadas desde 2022 por la Plataforma Caracol. Una diferencia de cifras que alimenta las sospechas de Más Madrid de que, desde el Ayuntamiento, se "mira para otro lado”. 

Ahora bien, conviene separar dos cosas: denunciar no es lo mismo que sancionar. Entre medias hay verificación, pruebas, tramitación y recursos. Pero incluso aceptando esa diferencia, la brecha es tan grande que la oposición la usa como munición política. Y el taxista, mientras tanto, solo ve una cosa: el carril ocupado.

Si eres conductor profesional, esto no es un debate teórico. Es una jornada con más estrés, pérdida de velocidad comercial y una sensación constante de agravio comparativo. "Estos carriles existen para garantizar el transporte público eficiente y regulado, no para beneficiar a modelos empresariales privados con tarifas dinámicas", han manifestado en reiteradas ocasiones desde Plataforma Caracol. 

Qué soluciones se están barajando (y por qué no llegan)

En el fondo, el conflicto gira en torno a un dilema bastante básico: o se refuerza el control con tecnología, como las cámaras o se aumenta la vigilancia presencial. Lo primero suele ser más eficiente; lo segundo, más inmediato pero caro y difícil de sostener.

De hecho, tal y como explicó Carabante, en estos meses el Ayuntamiento ha conocido "la tecnología, la funcionalidad, la viabilidad" del proyecto y ahora se está analizando jurídicamente su implantación. No obstante, el delegado ha insistido en que la vigilancia del carril bus-taxi seguirá realizándose a través de los Agentes de Movilidad y de la Policía Municipal. 

Mientras tanto, taxistas y conductores de autobús siguen lidiando todos los días con vehículos que circulan por el carril bus taxi o paran en el mismo cuando lo tienen prohibido por la normativa.

El choque político: VTC y nombres propios

En la comisión, el debate dejó de ser solo movilidad cuando se puso sobre la mesa un nombre: José Manuel Berzal. La oposición recordó que el ex concejal del Partido Popular es actualmente presidente de UNAUTO VTC, una asociación que, según se afirmó, representa a una parte muy relevante de este sector en España.

También se mencionó que esa asociación habría sido beneficiaria de financiación a través de Avalmadrid para adquirir vehículos y licencias, en una operación atribuida al Gobierno regional. ¿La tesis de Más Madrid? Que esa conexión ayudaría a explicar la supuesta “protección” a las VTC.

La respuesta del Ayuntamiento ante las acusaciones

La réplica desde el Gobierno municipal, tal y como se vio en el intercambio, fue menos técnica y más política, con un rechazo frontal a las acusaciones, reproche por llevar el debate al terreno personal y recordatorio de que, si alguien sostiene que hay un delito, debe ir a los tribunales.

Hubo interrupciones, llamadas al orden y una idea repetida: no se puede acusar a un ciudadano de “robar” en un foro político sin que pueda defenderse en ese mismo espacio. Y mientras unos y otros se cruzan frases gruesas, el carril bus-taxi sigue teniendo un problema que no termina de atajarse.

Cómo te afecta si eres taxista

Para el taxi, la puesta en marcha de este sistema de vigilancia del carril bus-taxi tendría un efecto directo: menos invasión del carril reservado equivale a más velocidad comercial, menos frenazos y menos tensión. Para el usuario, suele traducirse en algo muy concreto: llegar antes y con menos incertidumbre.

Ahora la pelota está en el tejado del Ayuntamiento: o enseña avances verificables en el control del carril bus-taxi, o la polémica seguirá creciendo y cada comisión será otra batalla.