SEAT y el taxi: más de 70 años compartiendo carretera
La posible desaparición de SEAT como marca comercial ha abierto estos días un debate que va mucho más allá de la industria del automóvil. Para el taxi español, especialmente para el madrileño, SEAT forma parte de una historia que comenzó hace más de siete décadas y que ha dejado algunos de los modelos más reconocibles de las calles españolas.
La información conocida esta semana apunta a que el Grupo Volkswagen podría dejar de invertir en la marca SEAT a partir de 2030 y concentrar su estrategia en Cupra, aunque por el momento no existe un anuncio formal de desaparición. El futuro de SEAT se decidirá dentro del proceso de transformación del grupo alemán, que también contempla una importante reducción de costes y empleo.
Para el taxi, sin embargo, la historia de SEAT empezó mucho antes de que Volkswagen entrara en escena.
El primer SEAT también fue taxi
El primer modelo fabricado por SEAT fue el 1400, que salió de la planta de Zona Franca de Barcelona en 1953. Apenas tres años después, aquel automóvil ya circulaba como taxi. La propia hemeroteca de La Gaceta del Taxi recuerda que el 1400 fue el primer modelo de la marca homologado para este servicio.
Su sucesor, el 1500, se convirtió durante los años sesenta en uno de los vehículos destacados del taxi. Sus características técnicas, su comodidad y su diseño hicieron que marcara una época entre los profesionales, hasta el punto de que la historia del taxi madrileño de aquella década está estrechamente ligada a este modelo.
Después llegarían otros nombres que también forman parte de la memoria del sector. El 124, el 1430 y, ya en los años noventa, el Toledo. Este último se convirtió en uno de los grandes protagonistas del taxi español y, especialmente, del madrileño.
De hecho, cuando SEAT recuperó el Toledo en 2012, La Gaceta del Taxi lo definió como el que había sido el ‘buque insignia’ del taxi durante los años noventa. El nuevo modelo volvió a presentarse entonces como candidato a recuperar un espacio que ya había ocupado durante dos décadas.
Toledo, Alhambra, Altea y León
La relación no terminó con el Toledo. SEAT encontró también un importante nicho en el taxi con vehículos de mayor tamaño y versatilidad.
El Alhambra fue homologado para taxi en Madrid y Barcelona y su configuración de hasta siete plazas, las puertas correderas y su capacidad de carga lo convirtieron en una alternativa especialmente interesante para profesionales que necesitaban espacio para pasajeros y equipaje.
Algo parecido ocurrió con el Altea XL, que llegó a ofrecerse incluso con soluciones de GLP y fue homologado para el servicio de taxi en Madrid. La hemeroteca de La Gaceta del Taxi recoge también los problemas que algunos profesionales tuvieron con las motorizaciones de gas de los Altea, hasta el punto de que la Federación Profesional del Taxi llegó a trasladar sus reclamaciones al fabricante.
Pero si hay un modelo que representa la última etapa de esta relación es el León.
En 2016, SEAT presentaba el León ST como un nuevo capítulo de un ‘idilio’ de más de 60 años con el taxi. La versión familiar ofrecía espacio interior, un maletero de hasta 587 litros y una combinación de consumo y prestaciones pensada también para quienes convertían el coche en su herramienta de trabajo.
Tres años después, el Ayuntamiento de Madrid autorizaba una nueva variante del León ST para taxi: la versión de gas natural, con etiqueta ECO y adaptada a las exigencias medioambientales que ya condicionaban la renovación de la flota madrileña.
Una marca muy presente en la historia del taxi madrileño
La presencia de SEAT en el sector no se limitó a sus modelos. La marca participó durante años en acontecimientos vinculados directamente al taxi. En la Feria del Taxi de Madrid de 2012, por ejemplo, uno de los grandes protagonistas fue precisamente el nuevo Toledo vestido de taxi. SEAT estaba además presente junto a otros fabricantes mostrando sus novedades para los profesionales.
La relación llegó incluso a las acciones promocionales vinculadas al propio sector. En aquella misma Feria del Taxi, un profesional madrileño resultó ganador de un SEAT Toledo.
SEAT puede desaparecer, pero no su huella en el taxi
La posible desaparición de SEAT tendría así una lectura particular para el sector del taxi. No significaría que los miles de SEAT que todavía trabajan como taxis vayan a desaparecer ni que deje de existir la estructura empresarial que actualmente fabrica vehículos en Martorell. La planta continúa siendo estratégica para el Grupo Volkswagen y produce también modelos de Cupra y Volkswagen.
Lo que está en cuestión es el futuro de una marca que durante décadas ha suministrado al taxi vehículos pensados para trabajar muchas horas, recorrer cientos de miles de kilómetros y transportar diariamente a miles de pasajeros.
Desde aquel 1400 que comenzó a vestir de taxi las calles españolas en los años cincuenta hasta los últimos León destinados al servicio público, SEAT ha acompañado buena parte de la evolución del automóvil y del propio taxi.
Puede que Volkswagen termine escribiendo el último capítulo de SEAT como marca. Pero para el taxi español, la historia difícilmente terminará ahí. Demasiados 1400, 1500, Toledo, Alhambra, Altea y León han formado parte de sus calles como para borrar esa relación de un plumazo.