Un análisis alternativo advierte de caída de rentabilidad en el canje de VTC por taxis
El debate sobre la futura ley catalana del transporte de viajeros en vehículos de hasta nueve plazas suma un nuevo capítulo. Frente al informe elaborado por Élite Barcelona, que defiende que el canje de autorizaciones VTC por licencias temporales de taxi no provocará una caída en el valor de las licencias, un nuevo análisis impulsado por la Asociación Plataforma Caracol advierte de los posibles efectos negativos de esta medida sobre el equilibrio del sector.
El documento de esta plataforma cuestiona las conclusiones del estudio anterior y plantea un enfoque distinto, centrado en el impacto real que tendría el aumento del número de vehículos sobre la rentabilidad individual de los taxistas y, en consecuencia, sobre el valor de las licencias.
Dos visiones contrapuestas
El informe de Élite Barcelona sostiene que el canje de VTC por taxis no supondría un incremento real de la oferta, ya que estos vehículos ya operan en el mercado. Según su análisis, la medida permitiría ordenar el sector bajo un marco regulador más estricto, con tarifas reguladas, obligaciones de servicio público y mayor control administrativo.
Además, vincula la evolución del precio de las licencias a la seguridad jurídica, destacando precedentes como el decreto de regulación de VTC aprobado en 2022, tras el cual el valor de las licencias habría experimentado un crecimiento significativo.
Sin embargo, el análisis difundido por Plataforma Caracol introduce una variable distinta: no solo importa el número total de clientes del sector, sino cuántos servicios realiza cada taxi.
La clave: la rentabilidad por vehículo
El núcleo del argumento de esta segunda postura se resume en una pregunta: si aumenta la demanda, pero también el número de taxis, ¿mejora realmente el negocio para cada profesional?
Según esta perspectiva, aunque parte de los usuarios de VTC pudieran pasar al taxi tras una eventual integración, ese incremento de la demanda se repartiría entre un mayor número de vehículos. El resultado, advierten, podría ser una reducción del volumen de trabajo por taxi. “El elemento determinante no es cuántos clientes tiene el sector en conjunto, sino cuántos servicios realiza cada vehículo”, sostiene el documento.
Desde este enfoque, el aumento de flota derivado del canje —que en Barcelona podría suponer varios miles de nuevos taxis— implicaría una mayor competencia directa entre los propios profesionales del taxi.
De competencia parcial a competencia total
Otro de los argumentos que introduce el análisis crítico de la Plataforma Caracol es el cambio en el tipo de competencia. En la actualidad, las VTC operan principalmente en servicios precontratados a través de plataformas digitales y no pueden acceder a segmentos tradicionales del taxi como la captación en calle, las paradas o determinados servicios regulados.
La conversión de estas autorizaciones en licencias de taxi eliminaría esas limitaciones, permitiendo a los nuevos vehículos competir en todos los canales del mercado. Esto supondría, según el documento, pasar de una competencia parcial a una competencia total, en la que todos los vehículos operarían en igualdad de condiciones en ámbitos como aeropuertos, estaciones o servicios inmediatos.
El factor del número de licencias
La Plataforma Caracol insiste en que el valor de una licencia está estrechamente ligado a su escasez. En este sentido, advierte de que un aumento significativo del número de licencias podría reducir ese valor, incluso antes de que se produzcan cambios efectivos en la actividad diaria.
El documento cita estudios económicos internacionales que vinculan el precio de las licencias a la limitación de su número y señala que, cuando esta restricción se reduce, el valor tiende a disminuir. En el caso de Barcelona, el canje podría suponer la incorporación de miles de nuevas licencias, lo que —según esta tesis— alteraría ese equilibrio.
El análisis también apunta a posibles incoherencias dentro del propio sistema del taxi. En concreto, menciona la existencia de días de libranza obligatorios, diseñados para evitar una sobreoferta de vehículos en circulación y garantizar la rentabilidad del servicio. Desde esta óptica, la introducción de un número elevado de nuevos taxis podría contradecir la lógica de estas medidas, orientadas precisamente a limitar la competencia interna.
Seguridad jurídica frente a equilibrio de mercado
Mientras el informe de Élite Barcelona sitúa la seguridad jurídica como el principal factor determinante del valor de las licencias, el estudio alternativo reconoce su importancia, pero la considera insuficiente por sí sola.
Según esta visión, la estabilidad normativa influye en las expectativas del sector, pero no sustituye a variables básicas como la relación entre oferta y demanda o el número de operadores en el mercado.
En este sentido, el documento también cuestiona la interpretación de episodios pasados, como la evolución de las licencias tras la Ley Ómnibus de 2009, atribuyendo su caída más a factores macroeconómicos -como la crisis del ladrillo- que a cambios regulatorios en el transporte.
Dudas sobre la temporalidad
Otro de los aspectos que genera incertidumbre es el carácter temporal de las nuevas licencias. El estudio advierte de que este elemento podría no ser definitivo, ya que futuras decisiones administrativas podrían prorrogar su vigencia en función de variables como el crecimiento de la población, el turismo o las necesidades de movilidad. Esta posibilidad introduce, según el análisis, un factor adicional de inseguridad sobre el comportamiento a largo plazo del mercado.
Las posiciones enfrentadas reflejan la división existente dentro del sector del taxi ante la futura regulación. Mientras algunos actores consideran que la integración de las VTC en un marco más estricto puede aportar estabilidad y valor, otros alertan de los efectos que podría tener sobre la competencia interna y la rentabilidad.
En este contexto, organizaciones como el Sindicat del Taxi de Catalunya (STAC) ya han expresado su rechazo frontal a la medida, calificándola de perjudicial para los profesionales del sector.
El debate, por tanto, no se limita a una cuestión jurídica o regulatoria, sino que afecta directamente al modelo económico del taxi y a las expectativas de miles de trabajadores. A medida que avance la tramitación de la ley, el contraste entre estos análisis pone de manifiesto la complejidad de una decisión que podría redefinir el equilibrio del transporte urbano en Cataluña./TAMBIÉN ES NOTICIA



