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15/04/2016 11:09:56 - Gaceta del Taxi

1.200 kilómetros en bici por el futuro del taxi


Como si se tratase de un joven ciclista que sueña algún día con competir en el Tour de Francia, Mikel García Muñoz, taxista de Bilbao, tiene entre sus grandes amores el disfrutar de la bicicleta. Esa gran pasión fue transformada durante casi dos semanas en un medio para reivindicar el futuro de su trabajo. Ante los males que acechan al sector, nuestro protagonista realizó un viaje desde la capital vizcaína hacia Bruselas para defender el taxi que, como él confiesa, es su vida.

 

“En esta ocasión he cruzado dos países de punta a punta, saliendo desde el mío propio y siempre he estado apoyado por taxistas”. Y es precisamente ese desinteresado apoyo recibido lo que más ha hecho mella en el sentir de Mikel; “esto se queda grabado para toda la vida”.

 

El frío del invierno, principal adversario

 

Con la ayuda de sus compañeros internacionales, y la colaboración imprescindible de Federico, un profesional de Avignon en contacto directo con la Asociación Élite, el viaje de Mikel estaba organizado para desarrollarse en once etapas, una por cada día. 

 

Sin embargo, la climatología no acompañó y durante una de las etapas el frío y la lluvia le hizo caer enfermo. “Tras realizar más de cien kilómetros todos los días, al final el cuerpo se resiente y te obliga a parar”, explicaba Mikel, que confesó que fue en la localidad de Orleans donde tuvo que esperar a recuperarse. Finalmente, fueron trece días los que tardó en llegar hasta Bruselas. Trece días que como bien confiesa el protagonista, “fueron muy bien invertidos”.

 

Pero además, viajaba sobre su bicicleta con un lastre que, siendo necesario, hacía aún más duro el trayecto: un carro de unos veinticinco kilos de peso  donde Mikel guardaba todos sus víveres y recambios necesarios para poder ir pasando los días. Días que se hacían muy largos; “solía salir a las seis de la mañana, más o menos, y terminaba sobre las cinco de la tarde”, explica. 

 

En total, y contando con que realizaba un pequeño parón para comer sobre el mediodía, Mikel se pasaba entre ocho y nueve horas diarias pedaleando; más tiempo que los grandes profesionales en el mismísimo Tour de Francia.

 

Apoyo imprescindible 

 

Conscientes del enorme esfuerzo individual que llevó a cabo para cubrir cada uno de los kilómetros previstos a lo largo de las once etapas, preguntamos a Mikel por la otra parte imprescindible de todo gran esfuerzo aeróbico: el descanso. “He dormido todos los días de esta aventura en casa de taxistas”, explica, al tiempo que confiesa el papel tan importante que tuvo el taxista de Avignon, Federico. 

 

La amabilidad y solidaridad de los taxistas de cada uno de los lugares donde ha dormitado es un recuerdo imborrable para Mikel. “No he tocado ni un solo hotel y siempre me he sentido apoyado por compañeros que, al fin y al cabo, son amigos y prácticamente hermanos”.

 

Precisamente una de las cosas que más le han repetido los taxistas que iban siendo testigos directos de esta aventura, ha sido el esfuerzo y el sacrificio de realizar este acto de defensa del taxi en pleno invierno. “Me preguntaban que por qué no había esperado hasta verano, pero era algo que tenía en la cabeza y que tenía que hacer sí o sí porque era incapaz de dormir”.

 

PUEDES LEER EL REPORTAJE COMPLETO EN NUESTRO NÚMERO DE ABRIL