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Semana Europea de la Movilidad: ¿qué papel ocupa realmente el taxi?

El taxi aparece en los programas de Vitoria-Gasteiz, Zaragoza y Córdoba para este año. Pero, pese a ser un servicio esencial para muchos desplazamientos, su presencia en la Semana Europea de la Movilidad continúa siendo limitada.
En 2025, Madrid incluyó por primera vez al taxi dentro de su programación para la SEM

Bajo un lema especialmente significativo, “Movilidad para todas las personas”, la Semana Europea de la Movilidad 2026 vuelve a plantear entre el 16 y el 22 de septiembre el reto de construir ciudades con un transporte más sostenible, accesible y seguro.

Pero si la movilidad debe ser realmente para todos, hay una pregunta que merece hacerse: ¿qué papel reserva la Semana Europea de la Movilidad al taxi?

Porque el taxi aparece en algunas de las programaciones municipales, sí. Hay descuentos, exposiciones de vehículos eléctricos y acciones relacionadas con la electrificación. Pero, visto el conjunto de actividades que se organizan durante estos días, su presencia sigue siendo bastante menor de lo que cabría esperar para un servicio público que garantiza la movilidad de miles de personas cada día.

El taxi aparece, pero de forma puntual

Uno de los ejemplos más claros de este año es Vitoria-Gasteiz. La ciudad ha incluido al taxi entre las opciones de movilidad de su Día Sin Coche, el 22 de septiembre, mediante bonos de tres euros de descuento para los usuarios. La medida convivirá con la gratuidad del autobús urbano y del tranvía.

El planteamiento de la ciudad gira precisamente en torno a la autonomía de las personas y a sus necesidades en las distintas etapas de la vida. Y ahí aparece una primera contradicción interesante. Porque si hablamos de autonomía y de movilidad para todas las personas, no todas las personas pueden desplazarse en bicicleta. No todos los trayectos pueden hacerse en transporte público. Y tampoco todos los desplazamientos se producen en los horarios o las condiciones en los que existe una alternativa colectiva adecuada.

El taxi cubre precisamente ese espacio: un transporte disponible cuando se necesita, puerta a puerta y capaz de adaptarse a las circunstancias concretas del usuario.

Foco en la electrificación

En Zaragoza, la participación del taxi se centra en uno de los asuntos que más fácilmente encaja en el discurso de la movilidad sostenible: la electrificación. El 16 de septiembre, la plaza del Pilar acogerá una exposición de vehículos híbridos y eléctricos organizada por la Asociación Provincial de Autotaxi y la Cooperativa de Taxis. La ciudadanía podrá conocer las novedades relacionadas con la electrificación y la movilidad sostenible en el sector.

Es una iniciativa interesante que también revela que cuando se habla del taxi dentro de la movilidad sostenible, el debate suele reducirse con demasiada facilidad al vehículo. Y el taxi es bastante más que el coche.

La cuestión no es únicamente qué propulsión utiliza un taxi, sino qué función cumple dentro del sistema de movilidad de una ciudad, a quién permite desplazarse y qué problemas de movilidad resuelve.

Algo parecido ocurre en Córdoba, cuyo programa incluye el 20 de septiembre una exposición de vehículos y taxis eléctricos dentro de una jornada dedicada a la movilidad sostenible.

Madrid: un precedente de participación más activa

En Madrid, la Semana Europea de la Movilidad de 2025 dejó un precedente especialmente interesante. Por primera vez, el taxi tuvo una participación específica dentro de la programación municipal, con una iniciativa impulsada junto a PideTaxi que ofrecía 3 euros de descuento por trayecto durante la Semana de la Movilidad, con un límite de 10.000 reservas.

La medida permitió vincular de forma directa al taxi con uno de los objetivos de la campaña, como es ofrecer alternativas al uso del vehículo privado. Además del incentivo económico, la iniciativa puso al taxi en el centro de la conversación sobre movilidad sostenible, aunque fuera de manera puntual.

El ejemplo madrileño resulta relevante al analizar la programación de 2026 porque demuestra que la participación del taxi puede ir más allá de una exposición de vehículos o de su vinculación con la electrificación. El taxi también puede formar parte de las soluciones de movilidad que una ciudad ofrece a sus ciudadanos, especialmente cuando se trata de cubrir desplazamientos que no encajan bien con el transporte colectivo.

¿Por qué el taxi tiene tan poco protagonismo?

Esta es probablemente la cuestión que debería plantearse la propia Semana Europea de la Movilidad. Porque si bien es cierto que el taxi aparece en algunos programas, no parece ocupar un lugar proporcional a su importancia real dentro de la movilidad urbana.

En muchas ciudades el taxi no aparece, y si lo hace, es como un actor complementario y casi testimonial, cuando precisamente puede desempeñar un papel de conexión entre diferentes modos de transporte y cubrir necesidades que otros servicios no pueden atender. 

Y hay otra cuestión importante. Si el objetivo es conseguir que las ciudades sean más sostenibles, también habría que preguntarse cómo se utiliza el taxi para reducir el uso del vehículo privado.

Un ciudadano que no dispone de coche puede utilizar transporte público cuando existe una línea y un horario adecuados. Pero también puede necesitar un taxi para llegar a una estación, desplazarse de noche, acudir a un centro sanitario o realizar un trayecto que no tiene una conexión razonable en transporte colectivo. En esos casos, el taxi no compite necesariamente con la movilidad sostenible. Puede formar parte de ella.

El debate europeo tampoco se limita al coche eléctrico

Fuera de España encontramos ejemplos que permiten ampliar esta mirada. En Milán, la primera edición de MOBIDAYS, integrada en la Semana Europea de la Movilidad 2026, sitúa en el centro el derecho a la movilidad, la accesibilidad de los servicios, la equidad entre generaciones y la reducción de emisiones. Entre sus patrocinadores figuran operadores y plataformas de taxi como Taxiblu, Taxi Milano, Wayla y Wetaxi.

En este caso, el debate se plantea desde el derecho a la movilidad y las necesidades de quienes viven y se desplazan por la ciudad, no únicamente desde la tecnología de los vehículos. Y es un enfoque que puede ser especialmente interesante para el taxi.