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07/04/2017 12:29:33 - Gaceta del Taxi

Juntos o fuera de juego


Salvar al taxi. Esa, y no otra, debe ser la meta principal a alcanzar por parte de todos los que integran este sector. Sin embargo,  está claro que los caminos para alcanzar este objetivo se han dividido definitivamente.

 

Ayer pudimos ver una de las mejores escenas de esta fractura. En Madrid, en un espacio de apenas siete kilómetros de distancia, estaban concentrados sino el 100%, prácticamente todos los representantes del taxi a nivel nacional. Pero lo hacían-¡faltaría más!- por separado, en dos foros diferentes y con dos discursos muy distintos.

 

Las diferencias entre estas dos vertientes, visto lo visto ayer, son cada vez más grandes y de eso también se están haciendo eco los medios de carácter general desconocedores de esta acusada rivalidad.  Resulta pretencioso llamar nacional a un congreso al que no asiste la asociación mayoritaria, así como tampoco  es de recibo anunciar un plan de reestructuración sin que la otra parte sepa nada al respecto.  Siendo mal pensados, da la sensación de que no se está trabajando para el bien del taxi, sino que se está trabajando para el bien de las asociaciones que están de un bando o de otro.

 

Tenemos a la vista una primavera con un calendario de movilizaciones muy agitado y el taxi volverá a estar en el ojo del huracán de la noticia. Esto supone también otro reto añadido, no se trata solo de combatir la competencia, también el sector debe ganarse la opinión pública para su causa.

 

Pero no hay que perder de vista el riesgo de meter la pata con un exceso de protestas que, fruto de esta división, no están respaldadas por la asociación mayoritaria y, por tanto, pueden acabar perdiendo el sentido e interés para los propios medios.

 

Y en este punto se encuentran los taxistas, molestos al ser utilizados como chivos expiatorios de una liberalización absoluta que poco a poco se acerca, y desconcertados ante los dos caminos por separado que han tomado sus dirigentes: la calle o los despachos. ¿Cuál se ha de elegir? La respuesta no es fácil, pero lo que está claro es que: o van todos de la mano o puede que la opción de las dos veredas se reduzca a una, que para mayor regodeo, podría estar anunciada con el conocido cartel anglosajón que dice “Game Over”.

 

EDITORIAL





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