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“El taxi está muy por encima en calidad y precio que cualquier VTC que pueda venir”

Roberto Algaba, director insular de Transportes de Ibiza

La posible llegada masiva de vehículos de transporte con conductor (VTC) a Ibiza ha vuelto a situar el debate sobre el modelo de movilidad de la isla en el centro de la agenda política y sectorial. Un total de 6.500 solicitudes de VTC esperan ahora a ser tramitadas por el Consell de Ibiza, tras el fin de la moratoria incluida en la ley balear de transportes y a las puertas de la aprobación del nuevo reglamento autonómico.

En este contexto, La Gaceta del Taxi ha entrevistado a Roberto Algaba, director insular de Transportes de Ibiza, para analizar el alcance real de estas solicitudes, la lucha contra el intrusismo, el papel de las VTC, la situación del taxi y el modelo que defiende la administración insular para garantizar calidad, legalidad y equilibrio en el transporte de viajeros. El encuentro coincide precisamente con la presentación por parte del Consell de un sello identificativo que buscar resaltar el transporte de calidad de la isla, al margen de la competencia desleal.

“En Ibiza siempre ha estado muy bien diferenciado el servicio tradicional de VTC respecto al taxi. Lo que ha ocurrido en los últimos años es que han empezado a llegar las grandes plataformas y con el sello identificativo, lo que buscamos es que las VTC tradicionales sigan claramente diferenciadas de ese otro modelo vinculado a plataformas digitales”, explica Algaba antes de comenzar las preguntas sobre los puntos más polémicos en el transporte de viajeros.

Roberto Algaba, director de Transportes de Ibiza

Gaceta del Taxi.- Uno de los grandes problemas, y de ahí precisamente la creación de ese distintivo o sello, es el intrusismo que se vive en la isla de Ibiza en el transporte de viajeros. Y no hablamos solo de competencia entre servicios regulados, sino también de los llamados “piratas”, conductores particulares que realizan transporte ilegal con sus vehículos privados.

R.A.- En Ibiza el intrusismo llegó a ser un problema enorme. Por eso en 2019 se creó la Oficina Anti intrusismo. Llegamos a una situación en la que, nada más salir del aeropuerto, los turistas se encontraban con un número muy elevado de personas ofreciendo transporte ilegal. Pero no era solo una cuestión de competencia desleal, sino también de seguridad ciudadana.

Cuando hablábamos con la Guardia Civil o con la Policía, nos decían que gran parte de ese intrusismo estaba vinculado a otros delitos: robos, tráfico de drogas, prostitución… Se daban casos de piratas que llevaban a una persona a su alojamiento, observaban cuándo entraban y salían y, posteriormente, se producían robos.

Desde el Consell decidimos actuar. Creamos la oficina, empezamos a destinar medios e inspectores, pero el gran impulso llegó cuando el Govern balear puso en marcha un plan de financiación. Se invirtieron 22 millones de euros en cuatro años, lo que nos permitió desarrollar un auténtico plan de choque contra el intrusismo.

Hoy tenemos presencia continua de inspectores en el aeropuerto y un protocolo firmado con Aena que permite expulsar del recinto aeroportuario a cualquier persona que ofrezca transporte ilegal. Este año, por primera vez, se puede salir del aeropuerto de Ibiza sin encontrarse con una avalancha de personas ofreciendo servicios piratas, salvo momentos muy puntuales.

G.T.- Esa primera imagen que se llevaban muchos turistas al llegar a Ibiza era precisamente la de esas personas abordándolos para ofrecer transporte ilegal.

R.A.- Era una imagen muy chocante y, además, profundamente injusta. Nosotros exigimos al sector del taxi que cumpla con el taxímetro, con sus condiciones laborales y con toda la legalidad, y no podía ser que, en la misma parada, les estuvieran quitando clientes de forma ilegal. Para los taxistas era muy difícil de asumir y, como institución, no lo podíamos permitir.

G.T.- En ese sentido, el sello identificativo puede entenderse no solo como una herramienta de seguridad en el transporte, sino también como un sello de calidad de la isla, que protege tanto al turista como al residente.

R.A.- Exactamente. Al final, puedes poner todas las multas que quieras, pero siempre habrá alguien dispuesto a piratear. Es un negocio que lleva muchos años funcionando y, curiosamente, suele ser incluso más caro que el taxi. Nos dimos cuenta de que no podíamos luchar solo desde un enfoque sancionador. Hay un tipo de cliente que busca deliberadamente la oferta ilegal. Estábamos siendo reactivos, pero este año, una vez prácticamente erradicado el pirateo en el aeropuerto, decidimos dar un paso más y apostar por la concienciación. Queremos que el turista sepa que cuando utiliza transporte ilegal está perjudicando a la isla, a los residentes y a los profesionales que hacen las cosas bien, especialmente al taxi.

Un aluvión de 6.500 VTC que asusta al taxi

G.T.- Hablemos de la gran preocupación del sector: las 6.500 solicitudes de VTC en Ibiza. Con la aprobación inminente del reglamento y el fin de la moratoria, esas autorizaciones deben tramitarse. ¿Es una cifra real o se ha exagerado el escenario?

R.A.- Hay mucha casuística detrás de ese número. Cuando se habla de 6.500 VTC, es normal que el sector del taxi o las VTC tradicionales se alarmen, pero hay que matizar mucho. Depende de dónde se solicitaron, cuándo se presentaron y qué legislación estaba vigente en ese momento. En Ibiza, por ejemplo, tenemos alrededor de 4.500 solicitudes que ya han sido denegadas de forma firme porque sus promotores no acudieron al contencioso. Es decir, ya hay miles de solicitudes rechazadas anteriormente.

Interior de una discoteca en Ibiza

Además, cada vez que se anunciaba una medida para frenar las VTC, se producía un efecto llamada. Es fácil responsabilizar a los políticos, pero el sector también debería haber sido más discreto. Muchas veces, la presión mediática provocó justo lo contrario de lo que se pretendía.

En cualquier caso, hay solicitudes en las que una sola persona pide cientos o incluso miles de VTC porque lo ha leído en la prensa. Pero cuando se les exige que acrediten 1.500 vehículos o 1.500 seguros, muchas de esas solicitudes caen por sí solas.

Si un juez nos obliga a retrotraernos a 2018, trataremos esa solicitud con la normativa de entonces. Y si cumple todos los requisitos, la administración no puede hacer más. Seguir dando patadas hacia delante solo hace que el problema crezca. Eso sí sería una irresponsabilidad política.

Nuestro enfoque es el mismo que con el intrusismo o con el sello de calidad: señalar a quien aporta calidad y poner en evidencia a quienes vienen solo a especular.

Taxistas denuncian irregularidades de empresas de VTC

G.T.- Desde el taxi se denuncia que muchas VTC no cumplen con seguros, matriculación o contratos, e incluso que se transmiten vehículos de forma irregular.

R.A.- En nuestro caso, de las 536 autorizaciones que por anteriores sentencias nos obligaron a tramitar, solo concedimos 295. Para nosotros son muchas, pero es apenas algo más de la mitad. Hemos sido extremadamente exigentes y todas las concedidas aportaron seguro.

Ahora estamos en el contencioso de las restantes, porque desde las VTC nos acusan de ser demasiado estrictos. Dicen que hay sentencias que penalizan el exceso de restricción. Pero una administración no puede pedir ni más ni menos de lo que marca la ley. El sector del taxi se ha personado también contra las 295 concedidas. Si finalmente los jueces determinan que los seguros no son válidos, bienvenido sea. El problema es que vivimos en un constante “hacer y deshacer”: la administración actúa, el juzgado revoca, y volvemos a empezar. Así no afrontamos el problema real.

Desde el Consell pedimos al taxi que nos ayude a trabajar en clave de calidad. Además, en Ibiza la VTC parte con una desventaja clara: aquí hay trabajo real solo cuatro meses al año. El taxi está bien posicionado, con buenas paradas y un servicio muy competitivo.

La VTC en Ibiza no puede competir bajando precios como en Madrid. Aquí es más cara que el taxi. Si además conseguimos transmitir que el taxi es más seguro y más barato, el mensaje es muy positivo.

G.T.- La legislación estatal y la balear permiten limitar las VTC por razones ambientales o de espacio público. ¿Tenéis calculado cuántas VTC podría asumir la isla?

R.A.- Ibiza fue la única isla que, cuando existía el 1/30, hizo un estudio riguroso. Nuestro resultado fue un 1/7. No era un número al azar, estaba basado en datos reales de capacidad y así marcamos una ratio entre taxis y VTC. Ese estudio es el que estamos defendiendo en los procedimientos judiciales: nosotros sí hicimos los deberes. Ahora bien, si un juez o el Supremo nos dice que no se puede fijar ningún número, no podemos hacer otra cosa.

La ley balear nos permite, eso sí, luchar contra la VTC en espacio de captación. No pueden estar en discotecas ni en paradas de taxi. Estamos sancionando a las que incumplen y recogen pasajeros en paradas de taxi, y abrimos expedientes con fotografías que nos envían las asociaciones. Si finalmente hay que conceder VTC porque así lo dictan los tribunales, les vamos a exigir exactamente lo mismo que al taxi.

G.T.- Centrándonos en el taxi, ¿en qué situación se encuentra el sector y cómo ha evolucionado el servicio? ¿Qué tiene que decir de algunas quejas de falta de oferta?

R.A.- Con el taxi, después de muchas reuniones, hemos llegado a una conclusión clara:

no por conceder más licencias se mejora el servicio. Los problemas se concentran en picos muy concretos, como salidas de discotecas. Además, en Ibiza tenemos

En Ibiza tenemos la figura del taxi estacional, que permite duplicar prácticamente el número de licencias en verano. Pocas regiones hacen esto. El sector está haciendo un esfuerzo enorme de profesionalización, ha mejorado mucho en tecnología, en gestión del GPS y en atención al cliente.

El taxi de Ibiza funciona bien. Cuando han llegado plataformas como Uber o Cabify, han tenido dificultades, y al final quien ha respondido ha sido el taxi. Hay margen de mejora, por supuesto, pero no pasa por conceder miles de licencias que luego no son viables.

G.T.- Entre municipios existen restricciones para trabajar. ¿Cómo funciona este sistema?

R.A.- Ibiza no tiene un área de prestación conjunta formal, pero fue pionera en crear un sistema de carga especial en verano. Funciona de manera muy dinámica: cualquier taxi puede recoger pasajeros en cualquier punto, siempre que no haya taxis del municipio esperando clientes en la parada.

De facto, se trabaja como un área conjunta. Son cinco municipios, ninguno manda sobre otro y hay acuerdo. Es un modelo que funciona y es un ejemplo de cooperación. Solo hay una regla: si hay un taxi del municipio y no hay clientes, los otros taxis no pueden estar en la parada.

G.T.-¿Qué último mensaje querría transmitirle al sector?

R.A.- La administración, igual que exige mucho al taxi, también está para mejorarle la vida. Pedimos al sector un mensaje proactivo y dialogante. Aprobamos muchas medidas que les benefician y ayudan a mantener el empleo y la calidad. Y si un juez nos obliga a que haya VTC, en Ibiza el taxi seguirá siendo mejor. Aquí el taxi está muy por encima, en calidad y en precio, de cualquier VTC que pueda venir./TAMBIÉN ES NOTICIA