“No somos policías: hacemos de detectives para defender un servicio público”
El desembarco de una de las grandes plataformas de VTC en Pamplona ya no es una hipótesis ni un temor lejano. Es una realidad que ha alterado el pulso del sector en la capital navarra y en el conjunto de la comunidad foral. En una conversación distendida con La Gaceta del Taxi, los recientemente elegidos presidentes de TeleTaxi San Fermín, Francisco “Kiko” Asín, y de la Asociación Independiente de Taxistas Autopatronos de Navarra (AITAN), Imanol Vélaz, desgranan cómo se gestó la llegada de esta plataforma, qué impacto está teniendo en el taxi y qué respuestas reclaman a la administración.
Es importante matizar que TeleTaxi San Fermín es la asociación mayoritaria en Pamplona y forma parte de AITAN, que representa a taxistas de toda Navarra, con un peso especial en el ámbito rural. Desde esa doble perspectiva —urbana y foral— ambos dirigentes coinciden en un diagnóstico: el crecimiento de autorizaciones VTC ha sido “exponencial” y el conflicto no es solo económico, sino jurídico y político.
Una sorpresa relativa
“Muy de sorpresa no nos pilló”, admite Imanol Vélaz, quien, aunque acaba de asumir sus cargos, llevaba tiempo observando señales que apuntaban a un cambio de escenario con la llegada de una plataforma como Bolt. “Cuando pasas de tener 90 o 100 a tener 160 y después más de 200, evidentemente algo te hueles”. El incremento de autorizaciones VTC y la expansión de plataformas a ciudades cada vez más pequeñas encendieron las alarmas.
Kiko Asín recuerda que ya habían detectado movimientos en otras capitales medias. “Empezamos a ver que entraban en Vigo y Toledo, y supimos que se presentaban aquí”. La preocupación fue creciendo a medida que el fenómeno dejaba de ser exclusivo de grandes áreas metropolitanas. “Oyes lo que son y hacen, pero hasta que no lo sufres en tus carnes no te das cuenta del mal que generan”, afirma.
El aterrizaje de las VTC en Pamplona, una ciudad de tamaño medio, compacta y con zonas de actividad muy concentradas, multiplica el impacto. “Pamplona es muy pequeña; si quieren pillarles, les pillas fácil”, sostiene Asín, que señala que esa misma concentración facilita la detección de presuntas irregularidades.
Según Vélaz, buena parte de los vehículos que operan bajo plataformas de VTC pertenecen a empresas radicadas fuera de Navarra. “Una está incluso en Madrid; tenemos localizadas unas 29 VTC. No están trabajando todas porque no tienen suficientes conductores; pagan mal”, explica el representante navarro.
El patrón de actividad se repite en otras ciudades: presencia en puntos de alta rotación de viajeros y ocio nocturno. En Pamplona, el foco se sitúa en el barrio universitario y las zonas de discotecas durante el fin de semana. “Entre semana no hay tanta actividad, pero por la noche se ubican en la zona universitaria, con el estudiante que se mueve de un punto a otro”, indica Vélaz.
A ello se suman enclaves estratégicos como la estación de tren o el aeropuerto. “Tienes el barrio universitario, tres o cuatro discotecas muy concentradas, la estación de Renfe o el aeropuerto”, enumera Asín. En su opinión, la operativa urbana es evidente, pese a que la administración sostiene que no pueden realizar servicios “Pamplona-Pamplona”.
45 expedientes y un trabajo “de detectives”
En poco más de 100 días, la administración ha incoado 45 expedientes a la plataforma Bolt, según notificó al sector. La cifra, lejos de tranquilizar, abre interrogantes y el principal es intentar responder a la pregunta de si es consecuencia de una campaña concreta o que “les pillan fácil”.
Ambos dirigentes subrayan que buena parte de esas actuaciones parten de avisos del propio taxi. “Tenemos que seguir a estos vehículos, llamar a la policía… pero nosotros no somos policías”, lamenta Vélaz. “Hacemos un trabajo de detectives”, indica, calculando que en más de la mitad de las denuncias hay un taxista detrás solicitando presencia policial.
Asín coincide con su compañero en que la presión del sector ha sido clave para que se actúe. “Los expedientes responden a que los taxistas avisan notificando un incumplimiento”. No obstante, advierte de los límites y de la “excusa” que indican desde los cuerpos policiales. “Hay otros delitos más graves y los recursos son limitados. Es una excusa que se repite en otros puntos del país”.
Además de la actuación policial en la calle, el taxi apunta a la inspección documental: hoja de ruta, registro de servicios y cumplimiento de requisitos administrativos. “Para poder trabajar de forma rentable tienen que cometer irregularidades”, sostiene Asín, que denuncia que “los registros no los están presentando correctamente”.
En los primeros días, recuerdan, varios vehículos fueron retirados al depósito municipal. “Llegamos a tener ocho coches en el depósito”, señala Vélaz. Después, según explica, surgieron problemas logísticos —al tratarse de vehículos eléctricos— y el argumento de falta de espacio que les trasladó la administración para no seguir con los traslados al depósito de estos vehículos que incumplen la normativa.
¿Quién defiende el servicio público?
El debate en Pamplona tiene además un aspecto competencial clave. La creación de la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona cedió la potestad regulatoria del taxi de los ayuntamientos a esa entidad. Por lo tanto, allí la gestión se articula a través de una mancomunidad que agrupa a casi 40 municipios y asume también competencias en transporte urbano, residuos o agua.
“Los ayuntamientos cedieron la potestad del taxi a esta Mancomunidad”, explica Vélaz. Pero ese ente no dispone de policía propia. “Si fuese un ayuntamiento solo, quizá saldríamos favorecidos”. Aun así, reconoce que la Policía ha intensificado la presión desde la llegada de la plataforma.
El malestar del sector del taxi ha aumentado cuando, en lugar de respaldo público, ha recibido tibieza institucional. Vélaz lanza un mensaje directo al presidente de la Mancomunidad: “Puede que las VTC tengan restricciones, pero el taxi tiene muchas más. Por cada una que pueda creer saber de las VTC, hay cuatro del taxi”. A su juicio, resulta “muy triste” que quien regula el taxi se queje públicamente de las limitaciones de las VTC cuando, afirma, “tienen muy pocas y encima no las cumplen”.
El nudo del conflicto: ¿qué es urbano?
Uno de los puntos más espinosos del conflicto entre taxi y VTC es la interpretación del ámbito urbano e interurbano. Para el taxi, el área metropolitana que conforma la Mancomunidad —casi 40 municipios— constituye su espacio urbano natural.
“Para nosotros urbano es todo el área metropolitana”, defiende Asín. Sin embargo, según denuncia, desde la Mancomunidad y el Gobierno foral se traslada que ese concepto no es aplicable a las VTC. “Lo que para el taxi es urbano para ellos es interurbano, dándoles muchas más opciones de servicio”, denuncian.
Esa dualidad regulatoria, añade Vélaz, no parece justa. “No parece lógico que lo que para unos es urbano para otros sea interurbano”. En este sentido, el sector estudia impulsar cambios normativos, aunque con escepticismo. “Allí donde se ha modificado la ley, siempre han buscado una puerta de atrás”, advierten.
En su lectura, el resultado práctico es que las VTC “de facto están trabajando como taxis”. Con precios dinámicos y capacidad de jugar con oferta y demanda, “hacen daño al taxi”, que opera con tarifas reguladas y sin margen para multiplicar precios en momentos de alta demanda.
Precio dinámico frente a tarifa regulada
La batalla también es cultural y comunicativa. “Este mensaje solo llega cuando hay un gran evento y les cobran una barbaridad”, reflexiona Asín. Recuerda episodios recientes, como una nevada en la que los precios de las plataformas se dispararon. “Ahí mucha gente se dio cuenta de la importancia del taxi”.
Para Vélaz, el taxi ofrece garantías a cambio de una regulación estricta que asegura rentabilidad razonable y evita abusos. “Es un servicio universal, justo con el usuario y con el profesional”.
En paralelo, el sector prepara movimientos estratégicos. En próximas reuniones con la Mancomunidad, TeleTaxi San Fermín planteará avanzar en el precio cerrado a través de su app Pidetaxi. “Es una demanda de la gente joven y queremos mantener esa clientela”, explica Asín.
El riesgo de extinción del taxi rural
Si en Pamplona el debate gira en torno a la competencia urbana, en el resto de Navarra la preocupación es existencial. AITAN representa a numerosos taxistas de ámbito rural, donde la llegada de VTC puede alterar un equilibrio frágil.
“Hoy no hay ningún motivo para que un taxista en un pueblo tenga una licencia de taxi y no una de VTC”, advierte Vélaz.
Para el representante navarro, la “extinción del taxi rural” es un riesgo real si no se corrigen asimetrías regulatorias. “Ellos tienen restricciones, nosotros muchas más, pero además las cumplimos”, recalca.
Licencias, picos de demanda y relato público
El desembarco de plataformas VTC en ciudades medias suele ir acompañado de un discurso sobre insuficiencia de taxis. En Pamplona se han adjudicado recientemente 20 nuevas licencias de taxi, dentro de un proceso orientado a mejorar la cobertura y atender picos de demanda.
“En toda España hay picos”, reconoce Vélaz. La Mancomunidad implantó guardias específicas para cubrir la estación de Renfe en horario nocturno, donde el trabajo podía resultar menos atractivo frente al centro de la ciudad. “Ha habido picos que no se han cubierto correctamente, pero se está trabajando para corregirlo progresivamente. No es cuestión de otorgar centenares de licencias”.
Asín añade que las nuevas licencias se han vinculado a vehículos adaptados para personas con movilidad reducida. “En Pamplona va a haber 40 licencias adaptadas. Cumplimos holgadamente con la ratio mínima”. A su juicio, el vehículo adaptado es el futuro del taxi, pero advierte de que las VTC “van al trabajo gordo” y no a atender colectivos con necesidades específicas.
En ese contexto, ambos dirigentes perciben una “campaña” en el relato público que enfatiza carencias del taxi sin ponderar su función social.“Empiezan con las quejas: cómo está la oferta de taxis…”, apunta Vélaz, aludiendo incluso a comunicaciones institucionales que alertan de escasez.
“Creo sinceramente que pueden convivir taxi y VTC, pero cada uno en su ámbito”. El problema, insiste, es que ahora “ocupan el suyo y el nuestro”. Si las VTC se limitaran a recoger o dejar clientes en la ciudad como parte de trayectos interurbanos, el encaje sería distinto. “Pero si hacen mi trabajo, encima en unos momentos más baratos, me voy a extinguir”, denuncia el portavoz de los taxistas.
Las próximas reuniones con la Mancomunidad serán decisivas para reforzar la inspección, aclarar el ámbito urbano y avanzar en herramientas competitivas como el precio cerrado en Pidetaxi.El sector también reclama claridad sobre el seguimiento de expedientes y el pago efectivo de sanciones.
En juego no está solo la cuota de mercado en la capital navarra, sino el modelo de movilidad y el equilibrio territorial en una comunidad con fuerte componente rural. TeleTaxi San Fermín y AITAN, desde sus respectivas mayorías en Pamplona y Navarra, asumen que la batalla será jurídica, política y comunicativa.
El desembarco de las VTC en Pamplona ha abierto una nueva etapa para el taxi navarro. Una etapa en la que, según sus representantes, la clave no es impedir la competencia, sino garantizar igualdad de condiciones y mismas reglas. Porque, concluyen, la supervivencia del servicio público —urbano y rural— depende de ello../TAMBIÉN ES NOTICIA