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Derechos y obligaciones del profesional ante el transporte de equipaje, seguridad vial, normativa y límites legales en el servicio de autotaxi

Taxis en Sevilla Más imágenes en Depositphotos España.

El transporte de pasajeros con su equipaje, forma parte del día a día del sector del taxi, especialmente, en entornos de alta demanda como los aeropuertos, estaciones de tren y autobuses. Sin embargo, esta realidad plantea situaciones complejas que nos obligan a los profesionales a encontrar un equilibrio entre la prestación del servicio, la seguridad vial y el cumplimiento estricto de la normativa vigente.

Carga de equipaje en taxi incorrecta

Con frecuencia, los taxistas nos enfrentamos a cargas que exceden claramente lo razonable, tanto por peso como por volumen, llegando en algunos casos a auténticas “mudanzas”, o al intento de transportar objetos que, por sus dimensiones o características, no son aptos para un autotaxi: esquís, tablas de surf, bicicletas u otros bultos voluminosos.

Carga de equipaje en taxi correcta

Nuestra obligación de prestar servicio, no es absoluta, está condicionada, entre otros factores, por la seguridad del vehículo, de los ocupantes y del resto de usuarios de la vía pública. La normativa de tráfico es clara al respecto y no deja margen a interpretaciones subjetivas. La Dirección General de Tráfico advierte de los riesgos que supone circular con sobrepeso, o con una carga cuyo volumen exceda los límites autorizados, remitiéndose al Reglamento General de Circulación art 14, que establece, “la carga debe ir correctamente sujeta, no superar la masa máxima autorizada y no comprometer la estabilidad del vehículo ni la visibilidad del conductor”.

Circular con exceso de carga no solo incrementa el riesgo de accidente, sino que afecta directamente al comportamiento del vehículo: aumenta la distancia de frenado (el conocido “efecto elefante”, acelera el desgaste de frenos, neumáticos y suspensión, y eleva el consumo de combustible. Además, los objetos sueltos o mal colocados multiplican su peso en caso de frenazo brusco; un bulto ligero puede convertirse en un proyectil extremadamente peligroso.

Otro aspecto fundamental es la visibilidad y el control del vehículo. El equipaje nunca debe sobrepasar el marco inferior de las ventanillas traseras, ni impedir la visión a través del espejo retrovisor central. La bandeja o trampilla trasera, fija o deslizable, tiene precisamente la función de evitar que la carga invada el habitáculo. El propio Reglamento General de Circulación, recoge que el conductor está obligado a mantener su libertad de movimientos, un campo de visión adecuado y una atención permanente a la conducción, garantizando así su seguridad y la de los demás.

En el ámbito concreto en la prestación del servicio en autotaxi, la normativa concreta es la Ordenanza Reguladora del Servicio Público del Taxi, en su art 40-c, establece que, “los conductores no podrán negarse a prestar servicio salvo en determinados supuestos. Entre ellos, “cuando los bultos o equipajes, por su naturaleza o carácter, puedan deteriorar o causar daños en el interior del vehículo, no quepan en el maletero o supongan una infracción de las disposiciones legales en vigor”.

Este punto resulta clave, ya que ampara legalmente la negativa del profesional cuando el equipaje no puede transportarse de forma segura o conforme a la normativa legal, evitando así sanciones que pueden alcanzar los 500 euros por exceso de peso o por pérdida de visibilidad a través de la luneta trasera, en el supuesto caso de ser requerido por los agentes de policía ante cualquier inspección o control que realicen en las vías urbanas e interurbanas.

Por consiguiente, muchas de las tensiones que se producen en zonas de alta demanda, como los aeropuertos, estaciones de tren y autobuses, tienen su origen en el desconocimiento de estas normas por parte de terceros. Por ello, resulta fundamental una correcta coordinación entre los distintos actores implicados y una adecuada información al pasajero.

Determinar de forma ágil, si el equipaje requiere un vehículo con mayor capacidad de maletero indicando a los pasajeros que existe un Stand de atención del servicio de taxi en el interior del hall del aeropuerto puerta 12 donde pueden solicitar un vehículo de mayor capacidad, o en su defecto, explicar la necesidad de utilizar dos taxis, evita conflictos, discusiones innecesarias y situaciones incómodas delante del cliente.

Conclusión

El taxi es un servicio público esencial, pero su ejercicio debe realizarse siempre dentro del marco legal y con la seguridad como prioridad absoluta. Conocer y respetar los límites en el transporte de equipaje no solo protege al profesional frente a cualquier incidente en su desplazamiento y/o sanciones, sino que contribuye a una imagen más sólida, responsable y profesional del sector.

La colaboración de los taxistas con el personal de la empresa concesionaria, encargados de ir indicando a los pasajeros y sus correspondientes equipajes en las unidades de autotaxi que les corresponde, pasa por el entendimiento y la correcta aplicación de la normativa que son las mejores herramientas para garantizar un servicio de calidad, seguro y acorde a la realidad del transporte actual.