Addoor Sticky
Un taxista madrileño convierte una carrera impagada en una novela

Un libro nacido en el taxi: Alberto Herranz relata realidad y ficción en `Por veinte euros´

Alberto Herranz, taxista de Madrid y autor de Por veinte euros

Alberto Herranz llegó al taxi casi por casualidad. No hubo tradición familiar ni una vocación temprana que lo empujara a subirse a un coche con taxímetro. Tampoco una historia previa ligada al transporte. Su desembarco en el sector fue fruto de una decisión vital tomada tras una etapa profesional completamente distinta. “Tenía una tienda de precocinados, trabajaba muy bien y vendía muchísimo, pero me acabó quemando la relación con los empleados. Para mí era muy difícil de gestionar. Un día dije Basta: hasta aquí. En un momento dado, pensé que era buena idea hacer el curso de acceso al taxi, aunque fuese solo por tenerlo, y desde entonces llevo 17 años conduciendo un taxi. Son bastantes años”.

Casi dos décadas después, Herranz no solo sigue al volante, sino que ha encontrado en el taxi una fuente de inspiración inesperada que lo ha llevado a debutar como escritor. En una conversación con La Gaceta del Taxi, el autor presenta Por veinte euros, una obra nacida entre paradas, servicios y conversaciones fugaces con pasajeros anónimos.

Preguntado por qué es lo que más le gusta del taxi, Alberto Herranz no duda. “Es entretenido”. Un trabajo que define como divertido y que le ha permitido conocer no solo Madrid, sino a una enorme diversidad de personas. “Conoces a mucha gente, conoces la ciudad y eso es genial. El taxi además te da la oportunidad de hablar con una gran cantidad de gente, de todo tipo, que no se cortan y te cuentan de todo. Te inspiran”.

Portada del libro: Por veinte euros

No obstante, reconoce también la cara menos amable del oficio. “¿Lo malo? Que son muchas horas y eso quema un poco. Pero bueno, ya después de 17 años todo se lleva mejor y se acostumbra”. En su caso, la estabilidad ha sido clave. “Además, desde hace que empecé estoy con el mismo jefe”. Una relación laboral basada en la confianza mutua. “Él me da libertad. Me da mucha tranquilidad y confianza después de tanto tiempo”.

“Empecé a escribirlo en mi teléfono móvil dentro del taxi.”

Esa tranquilidad fue, en parte, el caldo de cultivo para que surgiera la idea de escribir. Por veinte euros nace directamente del taxi y de una experiencia concreta. “La primera parte del libro es realidad. Narro como me levanto, como es el día a día en el taxi y está inspirado en lo que me sucedió con unos jóvenes que no quisieron pagarme un servicio”. Un episodio desagradable, habitual en el sector, que terminó convirtiéndose en el detonante creativo. “Ese hecho, desagradable, me inspiró a escribir y a contar una historia”.

A partir de ahí, la narración evoluciona hacia otros terrenos. “Empecé a escribirlo y hablé con mi mujer. Le mandé a ella lo que iba escribiendo. Cuando empieza el libro ya es todo fantasía, pero ella incluso pensaba que me pasaban esas cosas de verdad. Tuve que decirle en varias ocasiones que no, que era ficción lo que se contaba en esas historias y no eran cosas que me pasaban diariamente”.

El proceso de escritura fue intenso y ligado al trabajo diario. “Estuve unos cuantos meses escribiendo en el taxi. Tiene cosas inspiradas en la vida real y otras en la ficción”. Herranz reconoce que el contacto continuo con los pasajeros resulta clave para alimentar la imaginación. “Al final, el taxista, al hablar con tanta gente, recibe inspiraciones de muchas personas. Sobre todo, la gente mayor, que te cuenta muchísimas cosas, se abre con el taxista porque, no sé, puede que se sientan muy solas”.

El taxista de Madrid, Alberto Herranz, escritor de la obra Por veinte euros

Aun así, insiste en que convertirse en escritor no era algo previsto. “Pero no, nunca pensaba ni esperaba escribir un libro”. Tampoco se considera un lector voraz. “No me considero tampoco un gran lector, pero uno de los últimos libros que leí me gustó mucho la forma de narrar y me invitó a escribir esta historia”. La herramienta elegida fue tan cotidiana como el propio taxi. “Empecé a escribirlo en mi teléfono móvil dentro del taxi”.

Las escenas se iban construyendo entre servicio y servicio. “Cuando estaba en la parada esperando la llegada de clientes estaba escribiendo, cada vez que iba a un sitio escribía. Tardé pocos meses en configurar la historia. Luego se ha tardado más en la publicación”.

“Veinte euros no es nada comparado con la vida de uno.”

Por veinte euros no es solo una historia de acción o fantasía. En su trama se aborda un asunto especialmente delicado. “En la historia se trata un tema muy complejo: el abuso infantil”. Un enfoque que el autor afronta con compromiso. “Quise tocar ese tema tan complejo y también quiero decir que parte de los beneficios del autor serán donados para la lucha contra el abuso infantil”.

En todo el proceso, la figura de su mujer ha sido fundamental. “Mi mujer es la que me ha ayudado una vez escribí el libro en todo el tema de la edición y la posterior publicación. Ha sido de gran ayuda, corregía lo que consideraba que se podía mejorar. Ha sido un proceso algo laborioso”. Una implicación que no estuvo exenta de exigencia. “Ha sido mi mayor crítica. Terminaba un capítulo y si le gustaba seguíamos hacia delante”.

Más allá de la literatura, la conversación deriva inevitablemente hacia la profesión. ¿Es el taxi un trabajo peligroso? Herranz responde con realismo. “Intento no trabajar de noche, pero bueno, aunque no quieras siempre te puedes encontrar alguien peligroso. También con los años aprendes a quién llevar”. En su trayectoria solo ha vivido un episodio grave. “Me han atracado en una ocasión con un cuchillo. Pero se trata de una mala experiencia en solo 17 años”.

“Es un gremio muy social, que ayuda siempre que puede y unido es estupendo.”

La experiencia le permite también aconsejar a los más jóvenes. Ante situaciones desagradables como un simpa, su mensaje es claro. “Lo que le recomiendo es tranquilidad. Sé qué se va a enfadar, se va a sentir mal o fatal ante las injusticias, pero no merece la pena. 20 euros, lo que te quieran dejar de pagar, no es nada comparado con la vida de uno. Seguro y así debe pensar, el cliente próximo será mejor”.

Sobre el momento actual del sector, su visión es positiva. “Veo que el taxi actualmente funciona bien, hay mucho trabajo”. Destaca además el compañerismo. “Con mis compañeros la relación es muy buena. Suelo trabajar casi siempre en atocha y la gente es muy maja y simpática”. Y reivindica el orgullo profesional. “Los taxistas somos grandes profesionales, cuidamos muy bien nuestros taxis y es genial comprobar como se ayuda la gente. Es un gremio muy social, que ayuda siempre que puede y unido es estupendo”.

Esa solidaridad también está presente en su novela. “De hecho en el libro hablo muy bien de la solidaridad del taxi y cómo unido, soluciona un asunto de abuso infantil”.

En cuanto al contenido, Herranz define su obra con claridad. “El libro tiene acción y aventura. También tiene fantasía, mezclada con realidad”. Por veinte euros se puede adquirir en Amazon y también está disponible en La Casa del Libro y en El Corte Inglés. Durante la charla, su mujer añade una última valoración: “Es un libro que te atrapa”./TAMBIÉN ES NOTICIA