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Para el taxista, “retrasar la renovación también tiene un coste”

Raúl Morales, director de comunicación de Faconauto

Simplificar el acceso a las ayudas para favorecer la descarbonización del parque automovilístico. Este es uno de los principales objetivos del nuevo Plan Auto+ lanzado desde el Gobierno que viene a sustituir al Plan MOVES. Aprendiendo de sus errores, superando sus aspectos positivos, este nuevo paquete de ayudas quiere incentivar los vehículos eléctricos, económico y europeo.

Para el taxista, tal y como nos indica Raúl Morales, director de comunicación de Faconauto, donde su vehículo es una herramienta de trabajo, la decisión debe pasar, además, por el análisis en clave de negocio. No solo esto, sino que, señala, el profesional no puede tomar decisiones de inversión “en función de si una ayuda sale o no sale, o de si tarda meses en cobrarse”. Además, Morales insiste en la combinación de ayuda directa e incentivo fiscal para potenciar el cambio al eléctrico.

Gaceta del Taxi.- ¿En qué se parecen y en qué se diferencian este Plan Auto+ y el extinto Plan MOVES? ¿Qué errores del MOVES corrige este nuevo diseño y cuáles siguen pendientes?

Raúl Morales.- Se parecen en lo esencial: ambos nacen para impulsar la demanda de vehículo electrificado y avanzar en la descarbonización. Pero el Auto+ introduce un cambio de orientación relevante. Mientras el MOVES ponía el foco principalmente en la ayuda como incentivo a la compra, el Auto+ intenta además dirigir esa demanda hacia vehículos eléctricos y electrificados más asequibles y con mayor vinculación industrial europea. Esa es, precisamente, la lógica del criterio EEE.

“El Auto+ prima el vehículo más asequible”

La experiencia del MOVES deja una lección muy clara. El principal problema no fue la falta de interés del mercado, sino la complejidad de la gestión: demasiada carga administrativa, plazos de cobro excesivos y una sensación de incertidumbre que terminaba enfriando muchas operaciones. El Auto+ apunta a corregir parte de esas debilidades, pero lo verdaderamente decisivo será comprobar si esa simplificación se traduce en agilidad real en el punto de venta y en la tramitación.

El siguiente paso es que se apruebe cuanto antes la base reguladora para dar más certidumbre sobre su operativa.

“El profesional necesita marcos previsibles”

G.T.- ¿Qué mensaje trasladarían hoy a un taxista o autónomo que esté dudando entre renovar ahora o esperar?

R.M.- Le diría que valore la decisión en clave de negocio, no solo en clave de ayuda. Si su vehículo ya le está generando más costes, menor eficiencia o problemas operativos, retrasar la renovación también tiene un coste. En un profesional, el vehículo no es solo una compra: es una herramienta de trabajo. Y cuando esa herramienta deja de ser competitiva, esperar demasiado puede salir caro.

Ahora bien, también hay que decir algo muy claro: el profesional necesita marcos previsibles. No puede tomar decisiones de inversión en función de si una ayuda sale o no sale, o de si tarda meses en cobrarse. Por eso el mensaje de Faconauto es tan insistente en este punto: hacen falta reglas estables para que autónomos y empresas puedan planificar con seguridad. El Auto+ puede ser una herramienta útil, pero la política pública no puede seguir funcionando a impulsos.

Imagen de una recarga de un vehículo

G.T ¿Este plan ayudará realmente a democratizar el acceso al vehículo electrificado o seguirá siendo un incentivo para rentas medias-altas?

R.M.- El Auto+ va mejor orientado porque prima el vehículo más asequible. Eso es positivo y va justamente en la dirección que apuntamos nosotros y que también ha apuntado ya Europa: la electrificación pasa por que las clases medias lo acojan. Por eso no parece bien "premiar" a quien se compre un eléctrico de menos de 35.000 euros.

G.T.- ¿Qué plazo máximo consideran razonable para que el cliente reciba la ayuda?

R.M.- Lo razonable es que la ayuda se perciba en un plazo muy corto y creemos que ese es el espíritu del Plan Auto +. Esa es la referencia que realmente funciona. En una decisión de este importe, obligar al cliente a esperar muchos meses introduce desconfianza y frena la operación.

Al final, el mercado necesita sentir que la ayuda existe de verdad, no solo sobre el papel. Cuanto más inmediata sea esa percepción, más eficaz será el programa. Y si lo que queremos es acelerar la electrificación, esa eficacia importa tanto como la cuantía.

G.T.- El plan establece el criterio EEE para la concesión de las ayudas. ¿En qué consisten exactamente cada una de estas “E” y cómo afectan a la elegibilidad del vehículo?

R.M.- El criterio EEE responde a tres ideas muy claras: Eléctrico, Económico y Europeo. La primera “E”, de eléctrico, da mayor prioridad al vehículo eléctrico puro frente a otras tecnologías electrificadas. La segunda, la de económico, orienta la ayuda hacia los modelos más asequibles, especialmente en el caso de los turismos. Y la tercera, la de europeo, introduce un incentivo añadido para los vehículos vinculados a la cadena de valor industrial de la Unión Europea.

En la práctica, esto significa que no todos los vehículos con etiqueta CERO reciben el mismo tratamiento. El plan modula la ayuda para favorecer a los modelos más eléctricos, más accesibles y ligados a la industria europea. Ese enfoque intenta combinar política de demanda con política industrial, y esa es una de sus principales novedades frente a esquemas anteriores.

“Menos burocracia, más previsibilidad”

G.T.- Una vez más, el papel de los concesionarios es fundamental para la gestión de las ayudas. ¿Qué han aprendido de los cuatro años de vigencia del Plan MOVES que puede mejorar todo el proceso?

R.M.- Hemos aprendido, sobre todo, que el concesionario no solo vende: traduce la norma al cliente. Y cuando la norma es compleja, quien absorbe buena parte de esa complejidad es precisamente la red de distribución. Eso ocurrió con el MOVES. Durante años, el concesionario ha sido punto de información, de acompañamiento y muchas veces también de contención frente a la frustración del comprador.

La gran lección es muy sencilla: cuanto más simple y clara sea la ayuda, mejor funciona el mercado. Y también que cuando administración y sector trabajan de forma coordinada, el proceso gana en eficacia. Faconauto lo ha defendido de forma reiterada: menos burocracia, más previsibilidad y herramientas que puedan explicarse con facilidad en el punto de venta.

G.T.- Si pudieran introducir una mejora inmediata al Plan Auto+, ¿cuál sería?

R.M.- Una muy concreta: máxima visibilidad y rapidez en la ejecución. Es decir, que el comprador sepa desde el primer momento a qué ayuda tiene derecho, cómo se aplica y en qué plazo se materializa. Esa claridad es decisiva para que el plan tenga un efecto real sobre la demanda.

Y añadiría una segunda cuestión: la coordinación con el plano fiscal. La combinación de ayuda directa e incentivo fiscal es mucho más potente que cualquiera de las dos herramientas por separado. Pero, sobre todo, lo que necesita el mercado es continuidad. No otro parche temporal, sino un marco estable y previsible dentro de una política más amplia para la automoción./TAMBIÉN ES NOTICIA