El taxi pierde el servicio de diálisis tras más de 30 años y crece la incertidumbre entre los pacientes
A falta de apenas una semana para que termine el servicio de taxi para los pacientes de diálisis de Córdoba, persisten las dudas entre los usuarios sobre cómo se organizarán sus desplazamientos a partir del próximo 1 de septiembre. El nuevo modelo contempla el traslado en ambulancias colectivas no medicalizadas, pero pacientes y taxistas aseguran que todavía desconocen aspectos básicos de su funcionamiento, como los horarios de recogida, las rutas o la organización de los vehículos.
Las declaraciones de los protagonistas han sido realizadas a El Día de Córdoba, donde representantes del taxi y de los pacientes han trasladado su preocupación por una transición que, según sostienen, está generando incertidumbre entre los usuarios. Antonio Barón, presidente de la Asociación del Taxi Rural de los Pueblos de Córdoba, asegura que los pacientes están “totalmente desinformados” y que no saben cómo se desarrollarán sus desplazamientos cuando finalice el servicio actual.
Desde la Asociación Provincial de Autónomos del Taxi de Córdoba (Autacor), su presidente, José María Jiménez, también percibe preocupación entre los usuarios. Los taxistas mantienen un contacto diario con estos pacientes y, según explica, detectan una “preocupación pura y dura” ante el cambio. José María Reifs, presidente de Alcer Córdoba y paciente de diálisis, coincide en señalar la falta de información y afirma que los usuarios afrontan la llegada del nuevo sistema con “miedo”. Según indica, ni la asociación ni los pacientes habrían recibido explicaciones concretas sobre cómo se prestará el servicio.
Uno de los principales interrogantes está relacionado con la duración de los desplazamientos. Frente al sistema actual, basado en trayectos directos desde los domicilios hasta los centros de diálisis, las nuevas ambulancias serán colectivas y permitirán transportar a varios pacientes. Reifs señala que, según información que han conocido a través de trabajadores de la empresa adjudicataria, podrían viajar hasta ocho personas en un mismo vehículo. La posibilidad de realizar rutas más largas preocupa especialmente a quienes residen en municipios de la provincia, ya que podría aumentar el tiempo que pasan fuera de sus domicilios después de las sesiones de tratamiento.
El cambio supone además el final de una relación entre pacientes y taxistas que se ha prolongado durante más de tres décadas. Jiménez destaca el vínculo generado durante estos años, mientras que Reifs pone en valor la atención personalizada que ofrecían los conductores. El impacto no será únicamente asistencial: Barón calcula que entre 200 y 220 taxis rurales podrían verse afectados, mientras que Autacor estima que unos 380 taxistas de Córdoba capital están implicados de alguna manera en estos servicios. La asociación cifra en unos 150 los servicios de diálisis que se realizan cada día en la capital, mientras que Barón señala que más de 400 pacientes de la provincia utilizaban el taxi para acudir a sus tratamientos.
Ante estas críticas y las dudas planteadas por los usuarios, la Junta de Andalucía defiende que el cambio permitirá incorporar Córdoba al modelo de transporte sanitario programado que ya funciona en otras provincias. La Administración autonómica sostiene que el nuevo servicio dispondrá de vehículos y rutas diseñadas atendiendo a los horarios, las distancias y las necesidades clínicas y funcionales de los usuarios, y asegura que la transición se desarrollará de forma “ordenada y segura”. También recuerda que la modificación del sistema de transporte no altera el derecho de los pacientes a recibir su tratamiento ni el transporte necesario para acudir a él./TAMBIÉN ES NOTICIA