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23/01/2018 11:37:41

“Lo importante es lo que uno es, no lo que dice ser”


La sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) conocida el pasado 20 de diciembre dejó claro que el servicio de UberPop es un servicio de transporte y no de intermediación. La principal consecuencia de esta decisión es que, como servicio de transporte, necesita de una autorización para operar.

 

Montse Balagué, letrada de SBC Abogados –bufete encargado de defender a Elite Taxi Barcelona en Luxemburgo-, se muestra convencida que la decisión de la justicia europea va más allá y afectaría no sólo a este servicio, sino también a la actividad que desempeña actualmente Uber en nuestro país con VTC.

 

 

Gaceta del Taxi.- A raíz de la decisión del Tribunal de Justicia de la Unión Europea nos gustaría conocer una primera valoración de esta sentencia que considera que Uber es una empresa de transportes y no una empresa de intermediación.

 

Montse Balagué.- Como puede imaginar, para nosotros esta sentencia supone un gran logro, la verdad. Cuando empezamos con este tema parecía que todo el mundo tenía meridianamente claro que Uber se trataba de una empresa de intermediación y parecía que íbamos a contracorriente intentando convertir lo que era blanco en negro. Ha sido una lucha bastante ardua pero finalmente, gracias a que se han aportado numerosas pruebas, se ha conseguido acreditar que realmente Uber es lo que es, es decir, no es otra cosa que una empresa de transporte.

 

G.T.- ¿Cómo ha sido para ustedes todo este proceso desde el momento en el que los taxistas de Élite Barcelona contactan con SBC Abogados?

 

M.B.-  Cuando contactaron con nosotros los taxistas de Élite Barcelona y presentamos la demanda en 2014, era un momento muy prematuro ya que, aunque si es verdad que Uber se había integrado en Madrid algunas semanas antes, en Barcelona llevaba muy poco tiempo. Así que, a nivel de medios de prueba, lo que hicimos fue tirar mucho de pruebas suministradas y facilitadas por las propias administraciones públicas. Muchas de nuestras aportaciones vinieron dadas por la colaboración de Policía Portuaria, Mossos d´Esquadra y la Guardia Urbana de Barcelona. Nos facilitaron todas aquellas denuncias interpuestas a conductores de Uber precisamente por haber prestado un servicio de transportes en vía urbana sin tener autorización. También aportamos el informe de la propia inspección de trabajo de Barcelona que acredita que existía una relación laboral entre el conductor y Uber.

 

G.T.- En esas pruebas ustedes entendían que se ponía de manifiesto que Uber era quien directamente prestaba el servicio…

 

M.B.- Es que lo que a mí sí me gustaría destacar y que saco en claro de todo esto es que lo importante en esta vida es que uno es lo que es, y no lo que dice ser. Al fin y al cabo, uno puede decir que es abogado e insistir en el tema, pero si no actúa como tal, poniendo demandas, yendo a los tribunales y demostrando conocimientos jurídicos, jamás va a ser abogado. Esto es lo que ocurrió con Uber, ellos insistieron mucho en difundir la idea de que eran un servicio de intermediación o al principio cuando decían que eran economía colaborativa. Tú puedes decir lo que quieras, pero al fin y al cabo, lo que te definen son tus propios hechos.

 

G.T.- ¿Y por qué creé que caló entre la opinión pública lo que decían ser?

 

M.B.- Consiguieron a través de una buena labor de marketing que todo el mundo se lo creyera. Por eso, como le dije antes, para nosotros era muy difícil e íbamos a contracorriente intentando demostrar algo, pues para todo el mundo estaba claro que eran intermediarios.

 

G.T.- Centrándonos en el caso propio, al principio tuvieron las primeras vistas, y en Europa tenemos constancia de que entre los propios Estados Miembros había diferencias de criterio con respecto a esta aplicación. ¿Cómo abordasteis esta diferencia de criterios?

 

M.B.- En primer lugar y para que la gente lo sepa, uno de los países entre los que encontramos un mayor apoyo en la vista que se desarrolló en Luxemburgo fue España. El Gobierno de España apoyó nuestra postura lo que, evidentemente, nos dio mucha seguridad a la hora de expresarnos ante el TJUE. Otro país que yo recuerdo haberse expresado a nuestro favor de forma contundente fue Francia. Por otro lado, recuerdo que se pronunció en contra Estonia, que decía que Uber no era transporte y que simplemente era una plataforma que ponía en contacto al conductor con el cliente. Luego había otros países que cuando les tocó hablar estaban un poco en tierra de nadie; decían que en todo caso se podía entender que prestaban los dos tipos de servicios o que no tenían muy claro cuál de los dos servicios predominaba sobre el otro. Holanda y la Comisión Europea adoptaron esta postura.

 

(…)

 

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