Por tercer año consecutivo, las calles de Madrid se llenaron de gente con ganas de vivir una nueva edición de La Noche en Blanco. Unas 120.000 personas según los datos que maneja el Ayuntamiento recorrieron el eje Prado-Recoletos para disfrutar de las instalaciones de la plaza de Cibeles y la Puerta de Alcalá, así como de las actividades de artes escénicas y visuales que se realizaron e diversos puntos del recorrido. Aunque los espacios cerrados, como el Matadero o Conde Duque también concentraron gran parte del público asistente, fueron las calles las verdaderas protagonistas de la noche.
La Plaza de España, adornada con la fotografía gigante de Chema Madoz fue uno de los puntos clave de la velada, con más de 40.000 visitas a lo largo de toda la noche. La Plaza Vázquez de Mella y sus propuestas, como la evocadora instalación, a cargo del colectivo Fabric, de centenares de microbombillas que recreaba la temperatura de un país tropical, fueron otro importante polo de de atracción, con más de 12.000 visitantes a lo largo de la noche. Ese mismo número de personas se congregaron frente a la fachada del estadio Santiago Bernabéu para contemplar el espectáculo de danza aérea que el conjunto. El fin de fiesta de La noche en blanco tuvo lugar en el encuentro de música electrónica que se desarrolló en las instalaciones del Paraninfo de la Ciudad Universitaria.
Todavía por ver
Aunque habrá que esperar un año entero para volver a disfrutar de la Noche en Blanco , se puede disfrutar todavía de la propuesta del italiano Giancarlo Neri, Máximo silencio, en la explanada del Rey, (hasta el martes 16), y la instalación de Lang Baumann en el edificio de Telefónica, que permanecerá hasta el domingo 21 de septiembre.